Una de las cosas que más nos encanta en Europa
especialmente en la región donde estamos viviendo es las características de las
estaciones del año, que están muy bien definidas. Llegamos en el final del
verano, hacía mucho calor, todos siempre en la playa, las calles llenas de
personas, y luego empezó el otoño, cuando las arboles perdían las hojas, la
temperatura estaba bajando, como que estuviera diciendo adiós al verano y
bienvenido al invierno. Después empieza el invierno, mucho frío, especialmente para
nosotros, brasileños que no teníamos un frío tan fuerte en nuestro país, mucha
lluvia y todo. Las playas estaban vacías, no había nadie, solo algunos perros
corriendo por todos los lados por una pelotita. Ahora estamos en la primavera,
cuando todo empieza a tener colores otra vez, las flores empiezan a aparecer,
las calles y las playas se llenan de personas, la temperatura aumenta, los
pájaros están por todos los lados.

En cada estación, en la ciudad, las personas presentan comportamientos diferentes, y es muy visible en cuál de ellas estamos. Para nosotros, en nuestro país, hay básicamente dos estaciones bien definidas, el verano y el invierno (mismo que no haga menos que los 10ºC). El verano, como todos lo saben, es muy cálido y todo, y en el invierno, hace frio (no como aquí o en otros sitios europeos) y mucha lluvia. A mí me encantan todos esos cambios: temperatura, sol, tiempo de duración del día, arboles, comportamiento de las personas y todo más…








